Soy María Orozco, tengo 47 años y hace cuatro años abrí mi pulpería con mis ahorros. Siempre reinvertí lo que ganaba, pero llegó un momento en que sentí la necesidad de buscar un crédito para surtir mejor el negocio.
Cuando fui al banco me topé con la sorpresa: no podía acceder a un préstamo. Hace años había sido fiadora de un crédito que nunca se pagó y eso afectó mi récord crediticio. Mientras tanto, en el barrio pasaban oficiales de crédito ofreciendo dinero “fácil”, diciendo que apoyaban a todos los emprendedores. El único requisito era presentar mi cédula en buen estado y dejar que tomaran fotos de mis electrodomésticos.
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Necesitaba capital y acepté. Me prestaron C$20,000 con una tasa de interés anual del 192 %, más una comisión del 6 %. El plazo fue de seis meses y medio, con 13 cuotas quincenales: 12 de C$2,619.08 y una final de C$2,576.49.
Cuando hice números me di cuenta de que solo en intereses pagaría más de C$14,005.45 Para una pulpería con márgenes pequeños, eso es un golpe duro. Sentí que estaba trabajando más para el prestamista que para mi negocio. Pero esa no fue mi única sorpresa, eran 12 cuotas, pero yo terminé pagando 13 cuotas, pero claro, me di cuenta hasta que terminé de pagar el crédito.
A pesar que le pregunté al asesor de crédito, no tuve una respuesta adecuada, y solo me di cuenta que terminé pagado más de la cuenta, por no tener un buen récord crediticio. Y claro, fue dinero perdido.
Hoy entiendo que cuando no tenemos un buen historial de pago, terminamos castigados. La necesidad nos empuja a prestamistas que se aprovechan, y muchas veces eso lleva a la quiebra a los negocios pequeños como el mío.
Lo que aprendí y te aconsejo:
1️⃣ Cuidá tu récord crediticio siempre. Si no podés pagar, no tomés el crédito, y si lo tomás, pagá a tiempo y no seás fiador si no podés asumir la deuda ajena.
2️⃣ Hacé un fondo de emergencia. Aunque sea poquito cada semana, te salva de préstamos caros.
3️⃣ Hacé cuentas antes de firmar. Revisá la tasa de interés anual, la tasa efectiva y preguntá por comisiones escondidas.
4️⃣ Invertí solo lo que tu negocio puede soportar. Más inventario no siempre significa más ganancias. Muchas veces hay mercadería estancara, que se convierte en dinero «dormido», mientras debés pagar una cuota mensual.
Hoy sigo con mi pulpería, pero con la lección aprendida: el dinero “fácil” puede salir carísimo.
Antes de irte: Fui fiador/a y me tocó pagar, ¿cómo recupero mi dinero?

